Que te cunda el pánico
Que te cunda el pánico,
la soledad y los perros,
que se diluyan los miedos,
que te apriete el sexo.
Que nos den las diez,
y las doce, y la una,
y pídeme, así, al oído
aquello de las aceitunas.
Prohíbeme que crea en Dios
y ore en tu universo
cuando al borde de la ternura
seamos seres conversos.
Que nos cunda el lecho,
el pánico, la duda,
que se diluyan los cuerpos
y nos apriete la locura.
viernes, 14 de agosto de 2009
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