El amante fallido
Erré por el universo al verte,
(giraba a bordo de un astrolabio).
Me quedé botado,
en una esquina corpuscular,
pirado,
borracho de la savia que mana de tus labios.
Pronto,
aprendí
a ver las cicatrices
en los cuentos de princesas.
Acepté
a esperar los celajes
con los ojos cerrados,
con las manos echadas a la cabeza.
Te amé, sí.
Y perdí la nota
en la calle
pidiendo a gritos dedos de humano
para poder tocar tu boca.
Te amé, sí.
Qué más contarte,
es de noche,
y la osadía, amor, no es el fiel compañero
de este absurdo amante.
martes, 14 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario