martes, 23 de junio de 2009

Triste y cobarde

Triste y cobarde

Las calles vacías están como tristes,
como tus ojos cuando te miras al espejo
con tu sonrisa invertida, y tu cuerpo
lánguido, y repleto de cicatrices.

De cicatrices que no se ven por fuera,
y tu corazón masticando ceniza
dejando tu piel un poco menos lisa,
tristes tus ojos en el espejo vuelan.

“El camino es muy largo”, dice un caminante,
que sabe de caminos, que hace la historia,
“siempre es conveniente que guarde la memoria
lo que hizo valiente y nunca lo cobarde”.

Y tus ojos tristes miran al espejo
y devuelve la mirada lo que pudo ser,
lo que es, lo que fue y lo de después,
fulgurantes en tu delirio añejo.

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