sábado, 18 de julio de 2009

Corazón

Corazón

A primera hora del día
mi corazón duda en latir.

Su tozudez forzada en arritmia
busca un paso lento
un “tum tum” de paz
algo de sosiego,
supongo,
pero no le dejo sangre,
sé que seco, tampoco está tan mal.

A media mañana me olvido de él,
lo reservo para esas horas
en las que un latido tiene al menos
la nunca despreciable función
de romper el fatídico silencio.

A la hora de comer pienso en el hecho
de que mi corazón no tenga vida,
con la sístole puede que al derecho
y la diástole más bien invertida.

Cuando el sol está cayendo
y los enamorados transeúntes
se agarran de la mano,
mi corazón late y punto.
Y parece que la historia empieza
cuando nos la quita el cielo
y los incandescentes que pueblan la noche
se preocupan por hacer un segundo eterno.

Y a las doce, cómo no,
Mi corazón quiere conocer a otros,
¡qué pillín!
Pero hay veces que no puede ser,
y dejo que se entretenga con las entrañas
en romper el silencio del que ya les hablé.

No hay comentarios: