Diez razones para odiarme eternamente
Mi laberíntica forma de sentir las cosas,
mi misteriosa forma de mirar a los ojos,
mis arrebatos de niño bajo la piñata,
mis deseos, incertidumbres y congojo,
aquella que decido por debajo de la mesa,
mis naturales envidias (¡e inadaptadas!),
mis miedos y mis frenos para seguir viviendo
mi poco entusiasmo ante una realidad,
mi vulnerabilidad ante mis pensamientos,
y aquella que en estos momentos no pensaba contar.
miércoles, 29 de octubre de 2008
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